Son los datos amigo, son los datos

Cada día oímos hablar más de los datos. Hay un mayor consenso en afirmar que se trata del nuevo combustible de la economía (The Economist, 8 Mayo 2017), y parece que cada día lo comprendemos más.

Vamos avanzando en el concepto, nos imaginamos cómo podemos modelizarlo en situaciones de negocio concretas y nos ponemos a generar valor con ello.

De manera específica, los profesionales de la logística y la cadena de suministro cada vez se enfrenan a situaciones y cadenas de valor más complejas, que generan más datos, que necesitan reglas de negocio para tomar decisiones. Con la extensión del uso de las modernas tecnologías como por ejemplo el Internet de las Cosas (IoT), aparecen nuevas oportunidades de negocio, y una explosión de datos asociados.

Cada vez tenemos más evidencias del valor de los datos para generar valor, como por ejemplo la detección más precisa de las fluctuaciones en la demanda que permiten anticipar y corregir las planificaciones. De esta manera, los procesos de transformación digital de las compañías utilizan los datos y las tecnologías para cambiar la forma en la que se opera y obtener resultados y beneficios tangibles.

Pero para poder utilizar los datos y generar valor, hay que tener esos datos disponibles, que su calidad sea buena y que se puedan explotar. Y no hay buenas noticias en relación con la calidad de los datos. En una encuesta de la compañía Experian de 2017 se encontró que más de la mitad de los encuestados, el 56%, no confían en la calidad de sus datos como para utilizarlos en la toma de decisiones.

El sector de la logística y la supply chain tiene de base una fuerte orientación a los valores numéricos, y las organizaciones y agrupaciones intersectoriales han trabajado en consensuar, definir, recomendar e implantar indicadores y KPI comunes. Es un sector que necesita fundamentalmente el dato, y nos damos cuenta de que los datos no son fiables.

Las consecuencias lógicas se sienten en los diferentes ámbitos de la cadena de valor. Para el cliente peor experiencia y mayores dificultades y para las operaciones mayores ineficiencias. Y estas ineficiencias son para todas las operaciones, internas y externas, y todos los actores de la cadena de valor, proveedores, 3PL…

En conclusión, es el momento de apostar fuerte por el dato. Pero antes de lanzarse a proyectos, contrataciones de científicos de datos, de analistas, con sofisticadas tecnologías, es el momento de revisar la calidad de los datos, su disponibilidad, su frescura, su representatividad, y de construir bases sólidas para después montar toda la analítica de negocio que nos dará el impulso de valor. Momento de entrar en el detalle-detalle, arremangarse (o como lo prefieran “hands on”) y franquear ese estándar de excelencia. El resto puede ser un atajo cortoplacista y, si me lo permiten, una chapuza.

Luis Herrero

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