No solo de logística vive el logístico

Si usted trabaja o desarrolla su actividad en el entorno de la logística, entendida ésta en su sentido más amplio: planificación, abastecimiento, producción, almacenaje, distribución y servicio al cliente, habrá observado también lo variopinta que resulta la composición profesional de aquellos que nos dedicamos a estas tareas. Encontrará sin duda ingenieros o economistas, profesionales cuyo ámbito de conocimiento pudiera parecer más alineado con las tareas logísticas, pero debo decir que alguno de los mejores profesionales que he encontrado a lo largo de mi vida profesional tenían bagajes profesionales diferentes, un historiador, un abogado, un biólogo o un farmacéutico; hay también que señalar, que se trata de una de las profesiones más abiertas que existen, de tal manera que encontraremos excelentes profesionales que alcanzan los puestos de más alta responsabilidad y han construido su carrera profesional desde la base, desde los puestos más básicos de los departamentos de almacén, tráfico o producción,  acaban siendo directores de las plataformas, de compras o logística.

Lo que comparten todos estos profesionales es, sin lugar a dudas, una notable capacidad de trabajo e ingenio para afrontar los problemas del día a día y lo que en mi modesta opinión creo que adolecemos los profesionales de la logística, es la falta de conocimiento sobre la importancia de las funciones que desarrollamos en el seno de la empresa. La razón de este desconocimiento se debe probablemente a que la inmediatez de los problemas que hay que resolver continuamente nos alejan de la reflexión y ocupan la mayor parte del tiempo que tenemos disponible.

Es un hecho ampliamente aceptado que la actividad logística consume más del 50% de los recursos de la empresa, porcentajes que se ven incrementados cuando se trata de empresas de carácter productivo y aún más cuando están plenamente dedicadas a la operación logística o el transporte; por todo ello, considero absolutamente necesario que aquellos que ocupan puestos de cierta responsabilidad en el ámbito logístico, además de los saberes específicamente logísticos, tengan unos conocimientos  amplios que les permita valorar el impacto de sus actuaciones en la empresa, así como la aplicación que realizan de los recursos puestos a su disposición. Algunas de estas materias más allá de las cuestiones logísticas en las que el profesional debe tener destreza resultan evidentes, por ejemplo: informática o idiomas, otras no tanto: finanzas, recursos humanos, marketing,  legislación laboral, contractual, del transporte o la industria.

Quiero centrarme en una de estas materias: las finanzas, precisamente porque nos permite valorar adecuadamente la importancia de nuestra función; poder interpretar en una cuenta de pérdidas y ganancias el impacto que las compras, los gastos de trasporte y los de personal tienen sobre el resultado de la empresa,  identificar la importancia que en el balance de la compañía tienen las instalaciones o la flota de vehículos, es una necesidad ineludible para todo aquel que desempeñe las tareas de responsabilidad a las que anteriormente me refería. El profesional de la logística debe adquirir destreza en estas cuestiones, por ello me permitiría dar un consejo, que leamos las cuentas anuales de nuestras empresas, son públicas, están disponibles en el Registro Mercantil y muchas compañías las publican incluso en sus páginas web; leerlas nos permitirá conocer mucho mejor las empresas en las que trabajamos y sobre todo, valorar la relevancia de lo que hacemos y como afecta a nuestra empresa.

Jesús Caro González

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