La Globalización está cambiando

Analizando los datos relativos observamos que el volumen global de comercio e intercambios entre los países sigue la tendencia creciente. Sin embargo, cuando entramos en el detalle de los flujos, su composición está cambiando de manera significativa en la última década. Estos cambios están marcando las tendencias futuras de la globalización.

Los volúmenes de intercambios en servicios y en datos son cada vez más importantes, e incluso algunos analistas aseguran que el volumen de los servicios es ya más importante que el de los bienes.

Para reforzar esta idea, un reciente estudio de investigación de la prestigiosa firma McKinsey evalúa en un simple 18% el volumen de intercambios económicos basados en criterios de bajo coste de la mano de obra.

Hay varios fenómenos que explican estos cambios, algunos de los más importantes obedecen a la evolución en el consumo interno de China y otros grandes países en desarrollo, y también al impacto de las nuevas tecnologías. En el caso de los países en desarrollo, la reconfiguración de sus cadenas de suministro internas facilita el crecimiento de los mercados locales y evoluciona los mapas globales a regionales.

Un análisis de los sectores más importantes de la economía global agrupándolos por criterios de:

  • intensidad en mano de obra de bienes (textil, muebles, etc.),
  • intensidad en mano de obra de servicios (retail, transporte, sanidad, etc.),
  • innovación (electrónica, informática, etc.),
  • procesamiento regional (alimentación, plástico, vidrio, etc.),
  • intensivos en recursos (energía, agricultura, minería, etc.) y finalmente
  • intensivos en conocimiento (servicios profesionales, financieros y de IT, etc.),

muestran unos comportamientos globales que marcan los cambios del presente y el futuro de la globalización.

Tres de los cambios que, a mi juicio, marcarán el futuro de la globalización son los siguientes:

  1. las cadenas de valor se transforman de globales a regionales;
  2. los servicios juegan cada vez un valor más alto, y algunos analistas los evalúan con un valor absoluto incluso superior al intercambio de bienes;
  3. las cadenas de valor son cada vez más intensivas en conocimiento.

El mundo cambia sin parar y hay que estar preparados para los nuevos tiempos que ya están aquí. En concreto, como están afrontando España y los países latinoamericanos este nuevo nuevo ciclo, y qué posición estamos adoptando, definirá nuestra competitividad. Construyamos futuro.

Luis Herrero

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