Apedrear la cosechadora

Hace muchos, muchos, muchos años, cuando empezaron las primeras cosechadoras a trabajar, los jornaleros del campo las atacaban con palos y piedras como si se tratara de artilugios diabólicos que iban a quitarles el trabajo. Pasado el tiempo muchos de aquellos jornaleros, fueron los que se encargaron de conducirlas.

Algo parecido, hace menos años, pasó con las máquinas vendimiadoras; pero ya no hubo aquellos ataques, las personas hemos evolucionado. Al final, cada nuevo desarrollo técnico, ha llevado que, como la energía, el trabajo ni se crea ni se destruye; se transforma. El resultado final es que cada vez somos más productivos, eficientes y se ha eliminado sobre esfuerzos y penalidades innecesarias.

Hoy estamos viviendo algo similar en otro sector, taxistas contra clientes. No voy a entrar en las técnicas mafiosas de atacar a la competencia, bloquear ciudades e ir, al final contra tus clientes, mientras los organismos públicos, que deberían garantizar el normal funcionamiento de las ciudades, con seguridad, fluidez y sin violencia, se ponen de perfil o se van de turismo mental. Si tratáramos esto, daría para varios artículos, en cualquier caso, no hace falta ser muy inteligente para saber la desafección que eso produce entre los posibles usuarios del servicio.

Cuando digo taxistas contra clientes, me refiero a que el cliente actual, no diremos la generación que viene detrás, usa el móvil para todo. Igual que el cliente cada vez usa más la compra on-line, y no hemos visto a dependientes de tiendas atacar a repartidores, incluidos a taxistas cuando hacen este servicio, el cliente quiere usar el progreso cuando contrata el servicio de taxi, quiere el servicio con un señor bien vestido y agradable, en un vehículo nuevo y limpio, inmediato y barato y que se pueda pagar no sólo con tarjeta sino con el móvil. Además, el cliente quiere saber con quién viaja, no digamos si el servicio lo pides para tus hijos menores, cuando vienen de una fiesta de estudiantes de madrugada.

Por un lado, están los que han visto esas necesidades y han desarrollado muchas soluciones proactivas a las mismas: vehículos compartidos, alquiler de vehículos urbanos de distinto tipo, aplicaciones que te indican la persona que te recoge, tiempo de espera, cita por geo localizador, pago directo….

Por otro lado, están los que quieren ir contra su cliente y contra sus compañeros entorpeciendo tiempo de contratación, no dejando trabajar a los compañeros de otra zona y otras muchas limitaciones; es decir ir contra las necesidades del cliente. ¿Alguien sabe de alguna actividad que haya sobrevivido yendo contra las necesidades de su cliente?

Como dijo Darwin, también hace muchos, muchos años, “las especies que sobreviven no son las más fuertes, ni las más rápidas ni las más inteligentes; sino aquellas que se adaptan mejor al cambio”

Pues nada, a seguir apedreando la cosechadora.

José Ramón Illán

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